miércoles, 23 de junio de 2010

Firma

No es más que un garabato, pero qué poder le atribuimos.

Hace unos años, mejor no pienses cuantos..., empezaste a garabatear en un papel, intentando imitar la firma de tu padre. No es que quisieras copiarla, que nadie se atreva a decir lo contrario, era simplemente que querías tener tu propia FIRMA. Así, con letras mayúsculas. Porque ese conjunto de líneas en el que no se podía leer nada era importante. Cuando tus padres la usaba, les daban dinero, les concedían préstamos, te dejaban salir antes de clase. Era mágico.

Con los años, ese amago inicial de firma ha ido cambiando hasta casi estabilizarse, pero sin estancarse. Conforme más la usas, más sencilla se va volviendo. De hecho, mucha gente tiene una firma elaborada y otra más sencilla "de diario". Pero eso no le ha restado poder. Hay gente que con ese papel consigue la paz en un país, al menos teóricamente.

Sin intentar aspirar a tanto, mi firma ya ha probado su valor en varias ocasiones: cuando firmé el contrato, cuando firmé la beca,... Pero hoy es la prueba de fuego, en unas horas van a darme en propiedad mi casa y sólo queda un trámite: las escrituras. Espero que mi firma esté a la altura.

3 comentarios:

Auron dijo...

Tranquila, seguro que estará a la altura ^^

juaxix dijo...

Nunca lo había pensado, mi firma es en parte como la de mi madre y la de mi padre, qué fuerte!!
Me ha gustado este post :)

Miauz dijo...

Auron: Estuvo a la altura. Cuando queráis socializar avisad y os enseño la casa (entenderé que no queráis subir mientras no haya ascensor).

Juaxix: Gracias por el comentario. Son cosas en las que no piensas hasta que piensas en ellas xDD